[Foto: G-Line plegada junto a la C-Line, mismo encuadre, suelo neutro.]
Llevo dos meses con la Brompton G-Line. No ha sido un uso intensivo de viajes y kilómetros largos, pero ha sido uso real: muchas salidas para llevar al peque al cole y alguna más larga por caminos de grava. Y eso, sumado a tener la C-Line al lado para comparar cada día, da para opinar con cabeza.
Uso real, sin teatro
Las salidas cortas urbanas son lo que más he hecho. Donde más me ha sorprendido, y para bien, es en los caminos de grava: aquí se defiende muy bien. Eso es justo lo que prometía Brompton, y hasta donde la he llevado, cumple.
Aún no la he sacado en tren. Sí la he metido plegada en el coche. Aquí toca decirlo claro: en un coche pequeño ocupa bastante más que la C-Line. No es solo una sensación, son centímetros que se notan al cuadrarla en el maletero.
[Foto: G-Line plegada en el maletero del coche, con la C-Line plegada al lado para escala.]
Lo que me ha enamorado
El material. Acero. Soy un enamorado tanto del acero como del titanio: materiales dulces, que duran y envejecen bien. Una plegable de acero bien hecha se nota al rodar.
La pintura. El negro rugoso es precioso, y tiene un tacto que se nota: no es solo cosa de verlo.
El cambio interno Shimano Alfine 8. Y sobre todo, lo silencioso que es. Cuando dejas de pedalear y la rueda gira libre no escuchas absolutamente nada. Cero trinquetes. Soy de la iglesia de los bujes ruidosos tipo Industry Nine, pero cuando llevas un buje interno así, aprecias el silencio de otra manera.
Los frenos de disco hidráulicos. Tener disco en una plegable es lo que llevaba años queriendo. Potencia de sobra y van finos en cualquier situación. La diferencia con un freno tradicional de Brompton es de otro mundo.
[Foto: detalle del freno delantero hidráulico con disco.]
Lo que me ha chirriado
Tres cosas honestas. Si vienes a leer un panfleto, esta no es la web.
Las pegatinas de marca y modelo. Los logos van pegados sobre la pintura. Con esa pintura rugosa, las pegatinas tienden a despegarse con el tiempo. Que una bici de este precio lleve los logos en pegatina, en lugar de pintado o serigrafiado bajo el barniz, no me parece.
El pedal extraíble. A veces me cuesta un poco colocarlo o extraerlo. Tengo que preguntar a la tienda si es normal, porque me parece raro: es justo el gesto del plegado, debería ser limpio. Es un detalle que no me esperaba en una bici tan cuidada.
El anclaje del manillar al plegar. Aquí me he encontrado con la diferencia más rara entre la G-Line y la C-Line: cuando dejas caer el manillar para plegar, la C-Line lo fija con un click preciso, queda en su punto y no se mueve. En la G-Line ese mismo gesto no agarra bien: hay rebote y se queda sin fijar. Aparte, el manillar plegado en la G-Line queda mucho menos compacto que en la C, lo que añade volumen al paquete. He visto una pieza aftermarket que parece reducir ese espacio y tengo pendiente pedirla y probarla para hacerle review aquí.
[Foto: detalle del anclaje del manillar plegado, comparativa lado a lado G-Line vs C-Line.]
Un fallo de fábrica, resuelto en garantía
Toca contarlo entero, porque forma parte de tener la bici de verdad.
Desde que salí de la tienda noté que el freno delantero no frenaba bien y hacía mucho ruido. Pensé que sería rodaje, pero además el recorrido de la maneta era distinto al del freno trasero. Al cabo de un mes la llevé a la tienda: defecto de fábrica, fuga en el sistema que había contaminado las pastillas. Me lo arreglaron en garantía y ahora frena perfecto.
No es algo que reste a la bici, pero conviene saberlo: si notas algo raro de origen, no esperes al rodaje, llévala. La garantía está para eso.
Lo que viene: tubelizar
Aún no he hecho rutas exigentes porque estoy esperando a tubelizar las ruedas antes. Quiero meterme en trayectos largos sin la sombra del pinchazo. En breve instalo las válvulas Muc-Off Big Bore tubeless y haré aquí el tutorial completo y la review, con presiones antes/después y los problemas que aparezcan.
Conclusión, sin filtro
Si tu intención es tener una bici todo uso, ciudad y caminos, G-Line, sin duda. Si tu intención es solo ciudad y algo recreativo, y te importa mucho el espacio (coche pequeño, piso justo), tira por la Brompton clásica, sin duda. Yo tengo ambas y para mí las dos son especiales, pero la G-Line me da ese punto extra de otros terrenos, sacrificando el espacio.
Dos meses no son una eternidad. Volveré a este registro a los seis meses y al año, con kilómetros encima, el tubeless puesto y, espero, alguna salida larga en tren ya contada.
Esto son impresiones de propietario, no una review de prensa. Folding Gravel es independiente y no está afiliado a Brompton Bicycle Ltd.